
Siempre estuvo entre dos mundos, viviendo con intensidad su vida en la tierra y sabiendo que tendría que ocupar su lugar en el cielo. Hoy lo sabe, su tiempo en la tierra terminó. Hoy lo sabe , es tiempo de mirar al cielo. Su misión no termina, su misión recién empieza ahora, es ahora cuando su alma brillará más. Su alma está lista para su gran misión: Resistir. Su cuerpo se entrega, y su alma resiste.
¿Para que resistir? Resistir para encontrarse con uno mismo o simplemente para sobrevivir. Resistir es lo único que nos queda, cuando ya nada nos queda.
Solamente con un amor profundo el dócil presente irradiará luz, enceguecerá el mal y cesará su karma, tengan fé.
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